Estudio australiano evaluó estado de salud mental en pacientes con rinoplastia

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Un estudio reciente publicado en JAMA Facial Plastic Surgery evaluó el estado de salud mental de los pacientes australianos que buscan hacerse una rinoplastia, un procedimiento quirúrgico para remodelar la nariz para corregir desviaciones estéticas o funcionales.

La rinoplastia es un procedimiento quirúrgico que moldea la forma de la nariz y aunque puede realizarse por razones funcionales o cosméticas, los médicos deben confiar en el autoinforme del paciente para entender por qué las personas buscan someterse a la cirugía. Los pacientes pueden estar influenciados por las preocupaciones de la imagen corporal y una baja autoestima, lo que podría ponerlos en riesgo de tener un estado de salud mental deficiente, sin embargo, no todos los estudios apoyan este punto de vista.

Hasta la fecha, algunos estudios sugieren que los pacientes con rinoplastia tienen una mala salud mental, mientras que otros afirman que su salud mental es estable, a pesar de que pueden sufrir mayores tasas de trastorno de la imagen corporal, ansiedad y depresión, en comparación con la población en general. Los hallazgos mixtos pueden deberse a las diferencias en cómo los investigadores definen y miden la salud mental y el desorden, incluyendo los límites clínicos que utilizan para establecer el desorden.

Los pacientes con trastorno dismórfico corporal (TDC) perciben deformidades físicas que generalmente están ausentes o son mínimas, y sus percepciones interfieren con su funcionamiento cotidiano. En comparación con otros procedimientos quirúrgicos, los pacientes con TDC son más propensos a querer realizarse una rinoplastia. Además de percibir las anormalidades cosméticas, es posible que los pacientes con TDC u otros trastornos de salud mental también perciban anormalidades en la función nasal, sin embargo, la investigación todavía tiene que averiguar esta posibilidad.

Un grupo de investigadores australianos realizó un estudio transversal para explorar esta sugerencia. Su estudio fue publicado en JAMA Facial Plastic Surgery. Su objetivo era evaluar la relación entre el mal estado de salud mental, medido por la autoestima, el bienestar mental y las preocupaciones dismórficas, y la percepción de los pacientes de su función nasal.

Se reclutó a 495 pacientes que tenían indicaciones cosméticas o funcionales para la rinoplastia. Los pacientes proporcionaron información demográfica básica y encuestas completas sobre el estado de salud mental. Se evaluaron las medidas subjetivas y objetivas de la función nasal; los pacientes proporcionaron percepciones subjetivas y se obtuvieron medidas objetivas a través del análisis del flujo de aire realizado en la clínica.

Los hallazgos mostraron que los pacientes con un mal estado de salud mental tenían una función nasal más pobre en todas las medidas reportadas por los pacientes en comparación con los pacientes con buen bienestar mental. En contraste, las medidas objetivas obtenidas en la clínica fueron (generalmente) similares entre los dos grupos.

En general, los pacientes con baja autoestima también presentaron una función nasal más baja. Mientras que una de las medidas objetivas del flujo de aire era más pobre en aquellos con baja autoestima, los investigadores advierten que esta diferencia (clínicamente significativa) puede ser el resultado de un pequeño tamaño de la muestra; además, no hubo diferencias entre los dos grupos en las otras medidas objetivas. Cuando se comparó la función nasal autoinformada y objetiva en pacientes con niveles altos y bajos de preocupaciones dismórficas, se encontró que no hubo diferencias en las medidas notificadas por los pacientes o en las medidas objetivas de la función nasal.

Los pacientes con un mal estado de salud mental y baja autoestima que buscan someterse a una rinoplastia por razones estéticas o funcionales, pueden percibir obstrucciones en el flujo aéreo, a pesar de la falta de evidencia clínica. Los cirujanos deben considerar seleccionar a los pacientes para identificar problemas de salud mental. Los pacientes con mala salud mental pueden beneficiarse de las referencias para el apoyo psicoterapéutico. También deben recibir evaluaciones funcionales objetivas y consultas clínicas para facilitar la toma de decisiones informadas. Si bien este estudio proporcionó información importante que podría dar forma a la práctica clínica, los hallazgos no son generalizables a pacientes de otros países y culturas y el diseño transversal no permite inferencias causales.

Referencia

Strazdins, Erika, et al. “Asociación de estado de salud mental con percepción de la función nasal.” JAMA Facial Plastic Surgery (2017).