Pruebas genéticas para el cáncer de mama ¿Cuándo se realizan?

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Los avances hacia un tratamiento definitivo del cáncer de mama están siendo implementados en la mayoría de las instalaciones médicas modernas. Una revisión reciente destaca el papel de las pruebas genéticas en este contexto y describe cuándo, por qué y cómo se debe realizar.

El cáncer de mama se ubica entre los cánceres más frecuentes en los Estados Unidos, afectando a una de cada 800 mujeres. Una proporción significativa de estos cánceres surgen de mutaciones heredadas que aumentan dramáticamente el riesgo de desarrollar cáncer de mama, así como otros tipos de cáncer.

Entre las mutaciones más frecuentes subyacentes a estos casos heredados se encuentran las que afectan a dos genes conocidos como BRCA1 y BRCA2, responsables del 30% de todos los casos de cáncer de mama hereditarios. Ambos codifican proteínas que tienen funciones biológicas aproximadamente similares en la protección de nuestro genoma de mutaciones deletéreas, las que pueden impulsar la progresión o la iniciación del cáncer. Además, otras mutaciones menos frecuentes, incluidas las mutaciones TP53 y PTEN, pueden subyacer algunos casos de cáncer de mama hereditario. Sin embargo, los síndromes clínicos asociados con estas últimas mutaciones incluyen un mayor riesgo para muchos otros tipos de cáncer. Por lo tanto, a diferencia de las mutaciones BRCA1 / 2, TP53 y PTEN, estas no dirigen específicamente el cáncer de mama, sino que más bien, influyen en el desarrollo del tumor en una variedad más amplia de tejidos.

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La predisposición asociada con estos cánceres de mama puede detectarse genéticamente utilizando una prueba genética estándar. De hecho, esta información puede ser instrumental y se puede implementar en estrategias de reducción del riesgo como un aumento en la vigilancia, quimioterapia preventiva o incluso la mastectomía. Sin embargo, estas pruebas deben realizarse sólo en casos específicos por razones médicas, psicológicas y económicas. Por lo tanto, para ayudar a los cirujanos generales a determinar qué casos justifican la realización de pruebas genéticas, una revisión reciente publicada en JAMA Surgery informó exhaustivamente sobre las directrices aceptadas comúnmente para el uso de pruebas genéticas.

Los autores primero comienzan discutiendo sobre cuándo avanzar con las pruebas de detección genética preventiva BRCA1 / 2. De acuerdo con muchos comités de asesoría médica, generalmente se reconoce que una historia familiar personal de mutaciones BRCA1 / 2, el cáncer de mama de inicio temprano (<50 años de edad), dos o más cánceres primarios de mama y la herencia judía Ashkenazi, argumentan a favor de usar pruebas genéticas. Aunque la prueba en sí misma puede parecer inofensiva, sólo parece beneficiar a los pacientes con alto riesgo de cáncer de mama, mientras que los pacientes de menor riesgo tienen efectos esencialmente negativos.

En particular, estas pruebas también pueden ser útiles para las mujeres que ya han sido diagnosticadas con cáncer de mama, ya que puede guiar al médico en la elección de la mejor estrategia de tratamiento. En este escenario, los criterios para realizar la prueba incluyen la aparición temprana de la enfermedad, dos o más cánceres de mama primario, cánceres de mama triples negativos (se encuentran entre los más agresivos), parientes cercanos con cáncer de mama de inicio temprano y antecedentes familiares con cáncer de ovario.

El método subyacente a estas pruebas genéticas se basa en la amplificación por PCR de un segmento del gen de BRCA seguido de una secuenciación de sangre de avance y reverso del amplicón. La prueba es más conocida como BRACAnalysis y ha sido el estándar de oro de la mayoría de las instalaciones médicas hasta 2013. Sin embargo, este método sufre de limitaciones inherentes por el hecho de que algunas categorías de mutaciones siempre permanecerán sin ser detectadas, aunque la tasa de error sigue siendo relativamente baja en un promedio del 1%. Por otra parte, los pacientes negativos para el test BRCA1 / 2, a pesar de la presencia de pruebas que apoyan la existencia de un componente hereditario, pueden ser considerados para la prueba de otros genes como PTEN y TP53.

Finalmente, los autores discuten la contribución adicional del asesoramiento genético al considerar las pruebas genéticas. Los consejeros genéticos suelen acompañar a los pacientes en la interpretación de los resultados de las pruebas genéticas, el asesoramiento sobre estrategias de prevención y el tratamiento de muchos otros aspectos psicológicos relacionados. Los beneficios del asesoramiento genético incluyen la disminución de la percepción del riesgo, la disminución de la intención de realizar pruebas entre los pacientes de bajo riesgo y la disminución de la ansiedad. En resumen, cuando se realizan bajo las circunstancias adecuadas y con la asistencia médica y psicológica adecuada para el paciente, estas pruebas tienen la capacidad de salvar las vidas de los pacientes y esta revisión proporciona a los médicos directrices claras para alcanzar esta objetivo.